Traducido por Marcella Huepe. Read the English version here.

En febrero de este año, un grupo de estudiantes sudamericanos de habla hispana, se reunió en una hermosa e impresionante hacienda al norte de Bogotá, Colombia, para trabajar juntos bajo el tema de “El Abrazo Secreto” y estudiar los poemas de Thomas Keating, además de las enseñanzas de Cynthia sobre ellos.
Cada día incluyó elementos familiares, como el trabajo práctico, Movimientos, ejercicios contemplativos y la observación de sí, pero el énfasis principal estuvo en la Oración Centrante y la Lectio Divina empleando los ocho poemas de Keating. Los Movimientos se llevaron a cabo tres veces al día para diferentes grupos, y las actividades prácticas incluyeron cosechar, plantar y sembrar semillas en los amplios huertos, así como tareas de limpieza y de apoyo en la cocina.
La cocina fue mi lugar de ‘trabajo’ durante la semana. En mi primer día, me presentaron una cocina a leña instalada alrededor de 1850, me pusieron frente a una sartén con aceite hirviendo sobre un fuego abrasador, ¡y me indicaron que le arrojara trozos de plátano! Todo esto bajo la atenta y alegre mirada de la jefe de cocina, quien me instruía a tal velocidad que mi español de primaria no tenía la menor oportunidad. Preparamos queso casero, picamos mil cebollas, enrollamos pasta fresca y lo íbamos probando todo, todo el tiempo… Este tipo de trabajo físico con mis manos, laborando con materias primas vivas, y sin instrucciones claras a las que apegarme, resultaron ser condiciones excelentes para mi trabajo interior. Y el acto fundamental de servicio, el de alimentar a las personas, ofreció a muchos de nosotros una de las grandes alegrías de la vivencia.
Esta tercera iteración de la Escuela de Sabiduría de habla hispana fue la primera en introducir algunos elementos del sistema de Gurdjieff, y la gente los adoptó de inmediato, comenzando a trabajar con Ejercicios Eserales-Contemplativos y Movimientos. La preparación que el largo trabajo con la Oración Centrante le había entregado a estos estudiantes para acercarse, explorar y beneficiarse de “el Trabajo” fue sentida por todos. El trabajo con Movimientos fue lo que más me impactó. El grupo parecía percibir intuitivamente la conexión entre su propia práctica sagrada y la encarnación interna de la sabiduría que estudiábamos cada día.
Además, el corazón de la comunidad sudamericana estaba profundamente abierto, lo que me impactó como algo que sus vecinos norteamericanos necesitan. Si nosotros, los del Norte, experimentamos y cultivamos rigurosamente el “centro del pensamiento”, los del Sur cuidan el centro del Sentimiento con una energía poderosa y una suave calidez. Si las Américas son el cuerpo, Norte y Sur deben fomentar y fortalecer su mantenimiento recíproco para el beneficio del Todo.
Debo admitir que mi español funcional se limita a un 30% de comprensión auditiva, pero una mañana, durante el Ejercicio contemplativo, ocurrió algo excepcional. La persona que dirigía el ejercicio hablaba directamente desde su Ser, y durante esos 30 minutos, entendí cada palabra en español como si fuera mi lengua materna. Es cierto que muchos otros han experimentado esta labor de traducción del Espíritu. Pero si estaba buscando una confirmación sobre dónde enfocar mi energía durante los próximos años de este Trabajo, y si debía animar a otros a hacer lo mismo, bueno, ahí estaba. Eso, y el hecho cierto de que no quemé esos plátanos.
Andrew Breitenberg, 25 de marzo de 2025, París
Fiesta de la Anunciación
Para más información, visita uncaminosabio.org.